A Brigid, diosa excelsa y honorable.
Aliento de primavera,
tú que eres inspiración, poesía y canción.
Oh excelsa,
manto blanco y protector,
hogareño y acogedor,
cúbreme de galantos frescos y de tu júbilo eterno.
Promesa de fuego,
espíritu crepitante,
latente,
indomable.
Promesa de luz centelleante,
tú que surcas el cielo entre estrellas titilantes,
sella mis labios con el color efímero de tu dulce talante,
dadora de vida,
la forja de estandarte.
Este poema ha sido parte de una ofrenda a Brigid. He querido compartirlo con el mundo, porque considero que la poesía es una forma excelente de acercarse a ella y no quería dejar de enseñar mi arte al mundo
Por último, dar autoría a quien corresponda por la ilustración escogida. ¡Gracias por leer!

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